La inflación mayorista repuntó y se aceleró al 3,4% en febrero, en sintonía con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mismo mes, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). En la variación interanual, contra el mismo mes del 2025, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) aumentó 27,9%; en los primeros tres meses, la variación escaló hasta el 27,9%.
La inflación mayorista volvió a acelerarse tras haber culminado dos meses con desaceleraciones: enero (1,7%) y febrero (1%). A su vez, se posicionó en igual medida que el IPC del tercer mes. El principal driver de este fenómeno no es ninguna sorpresa y tiene que ver con el conflicto en Medio Oriente.
“Dentro de la suba de los productos nacionales (+3,5%), encontramos una incidencia pesada por parte de los productos primarios. Mientras que hubo deflación en productos agropecuarios y pesqueros, el petróleo crudo y el gas subieron 27,3% a lo largo del mes, empujando el subrubro y el índice general al alza”, señala Julián Neufeld, economista en Libertad y Progreso. En términos de incidencia, este rubro por sí solo aportó 2,02 puntos porcentuales. Si a esto se le suma los productos refinados del petróleo, que subieron 6,6% e incidieron 0,77 punto porcentual adicional, entre ambos dan cuenta de casi el 82% de la suba del IPIM. “Es decir, estamos frente a un shock fuertemente concentrado y de origen exógeno. A su vez, tanto los productos manufacturados como la energía eléctrica se aceleraron respecto del mes pasado, marcando subas del 2,3% y 2,1% respectivamente”, completa el economista.
Por otro lado, Neufeld apunta que la suba en los productos importados fue más bien moderada (+1,1%) como consecuencia de un tipo de cambio que se mantuvo estable a lo largo del mes. “En suma, a pesar de un resultado homogéneo a lo largo de los rubros, es insoslayable que el índice general no fue empujado por una dinámica de precios endógena, sino por el contexto geopolítico”, acota.
Un problema recurrente
Tras haber perdido centralidad, la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública, elaborada por la Universidad de San Andrés, destaca que la preocupación por la inflación vuelve a aparecer en el radar de las principales inquietudes de los ciudadanos (20%). Esto se dio, además, en medio de la variación del 3,4% del Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante marzo, impulsado fundamentalmente por el gasto escolar y por los efectos del conflicto en Medio Oriente en el valor del combustible. “De cara al futuro, una mayor reducción de la inflación hacia el 10-15% anual requeriría la eliminación de los controles de capitales persistentes, un impulso adicional a las reformas centrado en recortes de impuestos tanto a nivel federal como provincial, y la finalización del proceso de ajuste de precios relativos”, escribieron los analistas de JP Morgan en su último informe. El 10% de inflación anual lograría que los precios viajen a 0,83% promedio por mes, tal como lo había previsto el Gobierno nacional como tendencia para agosto próximo.
En marzo, el costo de la construcción registró una suba del 2,5% y quedó por debajo de la inflaciónEste mes, el IPC podría darle un respiro a las expectativas oficiales. La mayor parte de las consultoras privadas pronostica que abril tendrá la inflación más baja desde noviembre. Por caso, Orlando Ferreres estima un IPC de abril del 2%; L&P lo estima en 2,1%, EcoGo, 2,3%, C&T un 2,5% y el Relevamiento de expectativas del Banco Central (REM) considera que la tasa puede ser del 2,6%.
En cuanto a las mayores quejas de los argentinos, más allá de la suba sostenida de precios, la falta de trabajo (40%), los Bajos salarios (39%) y la Corrupción (38%) se consolidan como los principales problemas del país, indica el sondeo dirigido por el doctor en Ciencias Sociales, Diego Reynoso.
“Entre quienes aprueban y desaprueban al gobierno también hay diferencias en la percepción de problemas: el endeudamiento externo preocupa más a quienes desaprueban (20%) que a quienes aprueban (2%), mientras que la inseguridad preocupa más a quienes aprueban (39%) que a quienes desaprueban (18%)”, detalla el reporte al que accedió LA GACETA.
Retrospectivamente, el 57% de los consultados considera que la situación del país empeoró, mientras que el 19% cree que mejoró. A futuro, un 26% considera que la situación mejorará. En cuanto a la percepción personal, el 57% afirma que su situación empeoró en el último año y solo el 12% que mejoró. A futuro, el 27% cree que mejorará y el 36% que empeorará.
La inflación mayorista se aceleró en marzo: fue de 3,4% y acumuló 27,9% en los últimos 12 mesesA pesar de la caída en su imagen, el presidente Javier Milei se mantiene en una posición intermedia: su aprobación está por debajo de la que tenía Mauricio Macri en este mismo periodo de mandato, pero sigue siendo superior a la que registraba Alberto Fernández, mientras transcurre el tercer año de mandato presidencial.
El diagnóstico académico muestra también lo que denomina la “Crisis de Confianza en los Poderes”. La satisfacción con el desempeño del Poder Ejecutivo cayó del 28% al 26%. El Congreso sigue siendo el área más cuestionada, con solo un 16% de satisfacción para el Senado y un 15% para la Cámara de Diputados, ambos en caída respecto al mes anterior, resalta el reporte.
Este 2026 puede ser un escenario diferente respecto de los observados en otras administraciones presidenciales, pero no exento de riesgos. El Gobierno sostiene mejoras en el frente macro, pero enfrenta el desafío de consolidar apoyos en un contexto de recuperación todavía incompleta. Con una caída del 6,1% interanual en el Índice de Confianza del Gobierno (UTDT) en marzo, el frente político empieza a ganar relevancia, señala GMA Capital.
Las canastas Alimentaria y Total subieron más que la inflación: una familia tipo requiere $1.205.941 para no ser pobreAun así, la dinámica legislativa muestra avances: siendo primera minoría, el oficialismo logró articular acuerdos para aprobar la Reforma Laboral y avanzar con la sanción de la Ley de Glaciares. “Esto sugiere una capacidad de coordinación mayor a la esperada, aunque empiezan a aparecer señales de mayor fricción, especialmente en la gestión de la narrativa oficial, que, sin ser determinantes, pueden amplificar su impacto en un tercer año de mandato”, indica GMA.